Adios verano.

En ocasiones la fotografía es sólo reflejo de la percepción emocional del autor, sin más. Decía un buen amigo, que ante un pez muerto sobre el fango de una acequia, era incapaz de plasmar  la brutalidad de la muerte o el desastre de la sequía, sólo le movía exprimir la belleza, verdad  y sinceridad que había en esa escena.

Eso me ha sucedido esta mañana de septiembre, cuando el mes se vuelve son sus manzanas verdes -que diría la canción- y la sequía amenaza con presentarnos otro otoño que recuerda al pasado. Cámara  Canon 40D, objetivo Canon EF 50mm f/2.5 Macro,  cartulina forrada con papel de aluminio a modo de reflector y un propósito: sólo trabajar a la máxima apertura: 2.5. He buscado el suave enfoque/desenfoque de éste objetivo para aliviar  la realidad de un paisaje con vegetación mustia y a punto de rendirse al otoño.

 

Como se puede ver en las imágenes,  la corta distancia a los motivos ha sido crucial para sacarle el máximo partido al, para mi, estupendo bokeh de este compacto macro de Canon. Muchas veces no es necesario cargarse de kilos de material para afrontar una sesión fotográfica. La atención y la búsqueda de sensaciones aportan más que un ámplio equipo. Tiempo tendremos de ir viendo algunos pequeños trucos que nos ayudarán a disfrutar más nuestros paseos.


2 Comentarios

  1. Clara dice:

    Sin duda, las ideas nacen de la escasez, y luego los medios técnicos nos ayudan a embellecer. Pero ¡ay sin idea! No hay medio que valga.

  2. Peayo dice:

    Estaremos esperando estos trucos fotográficos.

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